Con la llegada de la primavera y el calor, estos pequeños arácnidos amantes de la sangre de nuestros canes están al acecho, así que hay que estar alerta. No solo son feas, desagradables y molestas, también muy peligrosas para la salud de los perros e incluso de los humanos.

Su picadura puede ocasionar desde una simple reacción alérgica, hasta una anemia que puede ser fatal.
¿Qué hacer para evitarlas?
Lo mejor es utilizar pipetas y collares específicos. Si además vivimos en una zona rural o paseamos a nuestros perros por zonas de riesgo, lo mejor es combinar ambos tratamientos preventivos.
También es muy importante que revisemos a los animales. Las zonas más usuales donde encontrarlas: patas, orejas y cuello, pero no os confiéis, pueden estar en cualquier parte.
Si son grandes es muy fácil localizarlas a simple vista o palpando al animal, aunque siempre es preferible una revisión más minuciosa por si hay ejemplares pequeños y así extraerlos antes de que empiecen con su particular festín.
¡Localizada! ¿Ahora qué?
Cuando las localices, arráncalas con cuidado. Es necesario extraer todo el cuerpo del animal que está enganchado a la piel con sus fuertes mandíbulas. Te aconsejamos que te ayudes de algunos productos específicos para la extracción y que luego apliques un desparasitario para asegurarte de que no queda ningún resto de la garrapata.
Si sigue viva dos opciones: quemarla o ahogarla con alcohol… puede parecer cruel, pero garrapata que no matas, garrapata que busca nuevo inquilino, y cruza los dedos para que no seas tú porque ¿qué puede pasar si decide que seas su próximo proveedor de sangre?
Hay varias enfermedades muy graves asociadas a las picaduras de garrapatas, como la enfermedad de Lyme o la meningoencefalitis de la garrapata.
Así que, como siempre os decimos, sigue la regla de los 3 pasos:
- Prevención
- Detección
- Tratamiento
Y ante cualquier duda, consulta a tu veterinario.




